miércoles, 28 de marzo de 2012

Redención (Tyrannosaur) de Paddy Considine.






TYRANNOSAUR


Por Blanca Font

Nunca se debe de juzgar un libro por su portada, ni tampoco debería juzgarse una película por su cartel, pero, en realidad es una característica muy determinante a la hora de elegir cómo pasar el rato en una sala de cine. En esta película en cuestión, no podría juzgarse por su cartel de presentación, y nos referimos a su versión en VO, ya que en España han decidido cambiarlo (no sabemos muy bien el porqué), ni incluso imaginar su temática, ya que no aparece ningún animal prehistórico ni está remotamente relacionado con la trama de la cinta.
El título simplemente se basa en una pequeña broma en un diálogo del metraje, lo único jurásico que aparece en la cinta es su protagonista, Joseph (Peter Mullan), un hombre violento, alcohólico y autodestructivo que encuentra su redención en Hanna (Olivia Colman), una cristiana convencida, trabajadora de una tienda de caridad, que le ayuda en un momento de desesperación.
Ambos empiezan una relación un tanto compleja, no obstante todo cambia cuando Hanna aparece en casa de Joseph pidiendo ayuda tras recibir una brutal paliza por parte de su marido.
Con esta cinta ambientada en los suburbios ingleses, su director Paddy Considine, fue galardonado con el premio a la Mejor Dirección en Sundance, a la vez que consiguió el BAFTA a la Mejor Dirección Novel y diversos premios en festivales de cine independientes, es éste, su primer largometraje como director, sin embargo cuenta con mucha experiencia como actor apareciendo en películas como Cincerella Man, El ulimatum de Bourne o 24 Hour Party People.
Es una historia contada con detalles, de estilo poco comercial y narrada con una pausa lenta, pero no llega a aburrir por las magistrales interpretaciones de ambos actores.
Nada que ver con dinosaurios y mucho con la amistad en la madurez, el alcoholismo, los malos tratos, la solidaridad, las diferentes maneras que tenemos los humanos para lidiar con nuestras propias desgracias y, sobre todo como eximirse de todas las culpas, como llegar a la redención.

Puntuación: 7

domingo, 19 de febrero de 2012

We (corazón de tiza) Enrique Sierra.

We  (corazón de tiza)  Enrique Sierra.

Por Carles Grau

Hace muchos muchos años, nació alguien no precisamente de una escuela de calor. Sólo después de despertar de un grotesco y largo encierro pusieron nuestros cuerpos y cabezas a mucho más de 37 grados, e imagino, algunas de las almas de los que hasta el momento habían estado de acuerdo y acomodados con la situación política de una España dormida y acojonada. 

La cosa pierde color cuando la piensas dos veces –me dijo el doctor- y es evidente que Enrique Sierra no tenía que pensar más de lo debido, no era una tal Annabel Lee ni un tonto Simón, era un hombre abierto de mente, visionario y con muchas cosas que ofrecer. Nos sorprendió con el look de un principio de una era, formando parte de la movida madrileña, ayudó a traer el punk desconocido a España, y con él, una divina cresta.

Quizás muchos fans pensaban en No tocarte o quizás podría devorarte sobre su figura, y seguro que muchos de ellos pensarán en estos momentos en recordarle e intentar guardar solamente un recuerdo o sólo una canción que resuma toda la trayectoria de este grandísimo guitarrista premiado dos veces con Los Grammy Latinos.

Y… Una vez más ha llegado la mala hora, no ha sido por veneno en la piel sino por una larga enfermedad que ha acabado con su vida, no en una luna de agosto, sino el 12 de febrero de 2012. Tampoco han caído los dos, o quizás si, lo que si es seguro es que este, el amigo desconocido para unos y conocido para otros, nos ha dejado en el Hospital Clinico San Carlos para siempre.

Y… no puedo dejar de sonreír al pensar en la frase ¿y con esa mala leche a un salón de té? Y es que las letras siempre han tenido mucho significado y, personalmente las de todos los grupos de Enrique Sierra, siempre me han evocado satisfacción y contagio, por mucho que cantaran Huye de mi, te puedes contagiar. Eso queríamos y, eso hicimos. Nos contagiamos ¿y porqué no? ¿y porque no si algún día me muero yo? ¡Pues como todos! Pero cuando unos se van otros quedamos y, otros podemos poner ese granito de escrito y recordatorio para los que se van y así sucesivamente pasará por el tiempo de nuestros tiempos.

Así que por muy tonto que el público sea, siempre estaremos aquí.

Podría pasar horas enlazando canciones y estribillos y escribiendo cientos de frases en agradecimiento a esos más de 30 años que Enrique Sierra nos ha dedicado, pero sabéis que… no habrá yeso suficiente en el mundo para poder pintar, con el nombre de Kike, más de un corazón de tiza en la pared.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Su nombre es Calypso


 
Estos días de turismo por Grecia, me llevaron por las islas griegas, tan mediterráneas y encantadoras. Inevitable no pensar en Ulises, y entre otras aventuras, en Calypso, mujer estupenda que le rescató de un naufragio, le cobijó en su isla durante varios años y tuvo tres hijos con él. Al ver que su amor por ella no era tan intenso, decidió dejar que se fuera. Al tiempo, parece que murió de amor. Vamos, relación no recíproca. Y todo eso me llevaba a preguntarme en qué isla se supone que ocurrió. Parece que no está claro, pero es lo de menos, en realidad. Acto seguido, la canción de Suzanne Vega, que no se me iba de la cabeza. Letra excepcional, melodía con tonos tal vez demasiado altos para su frágil voz, pero en primera persona desde el punto de vista de Calypso, algo que nunca había visto. Bien, acto seguido, vino a mi mente algo que pienso desde hace decenios: Luz Casal tuvo un éxito bárbaro con “Te dejé marchar”, cuya letra se parece exageradamente a la de Calypso, aunque no habla de ella ni la nombra. Yo pensaba que era una traducción libre del tema y mi sorpresa fue mayúscula cuando vi en la cassette de una amiga (eran otros tiempos) que no se hacía referencia a Suzanne. Lo único que aparecía era que el autor de la letra era David Summers. No sé si he sido la única que ha apreciado este plagio o que es una exageración por mi parte, pero en la letra hay frases literales traducidas del inglés de Calypso. No sé si nunca se ha mencionado por honor a Luz Casal, porque nadie se ha dado cuenta o porque son imaginaciones mías. ¿Alguien opina lo mismo que yo? Letras y canciones incluidas. Juzgad vosotros mismos.

My name is Calypso
And I have lived alone
I live on an island
And I waken to the dawn
A long time ago
I watched him struggle with the sea
I knew that he was drowning
And I brought him into me
Now today
Come morning light
He sails away
After one last night
I let him go.

My name is Calypso
My garden overflows
Thick and wild and hidden
Is the sweetness there that grows
My hair it blows long
As I sing into the wind
My name is Calypso
And I have lived alone
I live on an island
I tell of nights
Where I could taste the salt on his skin

Salt of the waves
And of tears
And though he,pulled away
I kept him here for years
I let him go

My name is Calypso
I have let him go
In the dawn he sails away
To be gone forever more
And the waves will take him in again
But he'll know their ways now
I will stand upon the shore
With a clean heart
And my song in the wind
The sand will sting my feet
And the sky will burn
It's a lonely time ahead
I do not ask him to return
I let him go
I let him go




 ...y la pseudo traducción o plagio:

He soñado con tus manos... 
pintando el cielo de gris
con cuidado, muy despacio, 
yo mirando desde aquí
en un jardin de lágrimas. 
Lágrimas por tí.

Hemos vivido en una isla
tanto tiempo juntos, 
flotando sobre el mar.
Yo te he visto, 
jugando con las olas
y la arena acariciar...
 Yo sabía que te quería
y te traje dentro de mí.

Pero te dejé marchar,
yo te dejé marchar,
yo te dejé marchar
después de la última noche
yo te dejé marchar.

Soy una mujer... mi corazón se está desgarrando
por la ternura que se fue, la que la mató.
Mi pelo sopla al viento
yo canto fuerte... y lento
canto sobre tus noches..canto sobre el sabor
de la sal en tu piel.

Pero te dejé marchar
y las olas no te traerán aquí,
pero yo te esperaré... en la orilla 
aunque tú no volverás jamás.

 


lunes, 4 de julio de 2011

Videoclips Foo Fighters

Poco tiempo después de que Kurt Cobain se suicidara en 1994, salieron a la palestra los Foo Fighters, grupo musical con el batería de Nirvana, Dave Grohl como líder. Imposible no tener ideas preconcebidas sobre ellos, que si se iba a aprovechar de su situación, que si son de su mismo estilo, que quién de ellos es, ah, sí, ese que tocaba en el “Umplugged MTV” con escobillas de vez en cuando. Sin embargo, si se les prestaba atención, Foo Fighters tenían mucho que ofrecer. A parte de su música, sus videoclips tienen un valor personal añadido que vas más allá de la publicidad musical, ya que todos ellos han tenido bastante que ver en su elaboración, siendo la parodia uno de los recursos usados más frecuentemente y con resultados asombrosamente risibles. Gracias a su vídeoclip de presentación, Big Me, dirigido por Jesse Peretz, se les pudo diferenciar de Nirvana, a pesar del poco tiempo que había pasado. En primer lugar, el sentido del humor que en él se exhibe, ya que se trata de una caricatura de los anuncios de los caramelos “Mentos”, muy populares en Estados Unidos. Es cierto que es graciosísimo, pero, según Grohl, tuvieron que estar una temporadita (unos diez años, nada menos) sin tocarla en directo, ya que cada vez que empezaba a sonar, la gente les lanzaba “Mentos” al escenario, acontecimiento que el propio Grohl definió como una “lluvia de piedras” produciéndoles más de un chichón, dada su dureza. Aunque la consecuencia inmediata fuera un tanto accidentada, el efecto del vídeoclip estaba comprobado: había sido grande.


En 1997, sacaron su segundo álbum, The Colour and The Shape, con Everlong como segundo sencillo. El vídeoclip afianzó su carrera, su identidad musical y acompañó a la que es conocida como su mejor canción. Esplendorosamente dirigido por Michel Gondry, uno de los grandes en videoclips que más tarde se ha dedicado al cine, trata de una onírica historia situada en los años 80. A destacar la credibilidad del batería Taylor Hawkins como mujer, ya que muchos no le distinguen disfrazado con sus trenzas y su vestido, y la capacidad histriónica de Dave Grohl como actor. Aparte de la maestría y surrealismo, es innegable, que esta es, si no la mejor, una de las más representativas canciones de los Foo Fighters; significativo el hecho de que la melodía aparezca como “Muzak” (música de ascensor, típica en Estados Unidos) al inicio de Monkey Wrench, dirigido por el mismo Grohl, o en otro de sus mejores videoclips, Learn to Fly.


El tercer single de su siguiente album, There is Nothing left to Lose (1999), Learn to fly, lo acompañaron también de un magnífico vídeoclip, repitiendo con el director Jesse Peretz, en el que aparecía Jack Black, y los mismos Foo Fighters interpretando diferentes papeles, así como el de ellos mismos. Hilarante y con personajes llevados al máximo extremo, junto con un single estupendo, consiguieron mantener a los Foo Fighters en su estado de “sabemos reírnos de nosotros mismos, a pesar de tocar bien”, y repitieron con Jesse Peretz en The One (2002) y en Low (2003).


Aparte de los ya mencionados,  cuentan con otros interesantes como My Hero (canción de 1997, pero vídeoclip del 2006) o incluso Breakout (1999), sacado de una B.S.O., que mantiene el punto gracioso, otros ya más sencillos, se supone que por cuestión de presupuesto, y de los últimos, “White Limo”(2011), también muy recomendable.
Lo que todos tienen en común y hacen que Foo Fighters llamen la atención por es que los miembros del grupo participan en ellos, si se cuenta una historia, el sentido del humor elaborado y sobre algo concreto (en Long Road to Ruin (2007) parodian ciertos culebrones y es para partirse de risa), con lo cual se puede inferir que ellos mismos tienen mucho interés por las imágenes en movimiento añadidas a sus canciones, lo cual convierte a los artefactos inicialmente publicitarios en experimentales pequeños ejercicios de divertimento personal, o al menos, eso es lo que transmiten. De hecho, su último admirable y enfurecido Walk es una parodia de la película “Un día de Furia”. Siguen con lo suyo, con resultados estupendos. Adelante, Foo Fighters, adelante.


viernes, 17 de junio de 2011

P.J. Harvey - to Bring You My Love (1995)

Después de un par de discos en solitario y actividad musical como miembro de un trío, To Bring You My Love, brillantemente producido por Flood (Mark Ellis), supone el lanzamiento como solista y cantante de Polly Jean Harvey. El tono general del disco se puede ver reflejado en este sencillo hecho; cada vez que sonaba Down by the Water en la radio, la tenía que apagar porque me producía un efecto pavoroso y de mucha inquietud. Después de algún tiempo, empezó a picarme la curiosidad por esa música tan distinta y hacia aquella misteriosa y rocambolesca cantante con una melena asombrosamente abundante, unas facciones exageradas y una delgadez extrema. Mi sensación se reafirmaba; el disco es de lo más angustioso que había oído hasta el momento, pero al mismo tiempo expresaba de modo desgarrador y áspero muchas otras cosas poco habituales en la obra de una solista, circunstancia que atrapó mis oídos de modo fulminante. La música resultaba tenebrosa y nocturna unas veces (The Dancer), y potentemente violenta otras a base de oscuras guitarras (Long Sanke Moan), hasta en alguna ocasión se aprecian sonidos misteriosos como una cadena que tintinea al principio de Teclo y unos teclados góticos y dignos de un castillo lleno de fantasmas aterradores.
Y si afinamos un poco, hecho al que llevaba esa inevitable curiosidad la irremediable escucha compulsiva del disco, las letras armonizan perfectamente con el ambiente general, ya que están llenas de resentidos y aterradores personajes perfectamente concordantes con la música y la voz que habla de ellos. Dos monstruos que vagan por el mundo valientemente desafiados por P.J. en Meet Ze Monstra y en Teclo, con la intención de pasar mucho tiempo con ellos. Otro de los temas que se abordan en las letras es el sexual, algo poco frecuente en una solista femenina de esta época, de modo insinuante y brutal; P.J. quiere irse con el monstruo, con Teclo, cuya muerte la llevará a su propia tumba, y muchos vieron en su “long snake” un quejido (más que un quejido, un cabreo descomunal dado el tono de la voz y la brutalidad de la guitarra) femenino por no poseer pene.
El tema de la muerte, ya mencionado, también aparece en varias ocasiones. Aparte de los fantasmas, el modo más realista en el que se habla es en Down by the Water, en la cual la hija de quien lo cuenta muere ahogada, produciendo una angustia de por vida que origina odio hacia la propia niña (se refiere a ella como that blue eyed whore, esa puta de ojos azules) por el sufrimiento causado por su eterna ausencia. Y finalmente, las canciones de amor incondicional y extremo como C’mon Billy, To Bring You My Love o Working for the Man. Todos estos temas se mezclan entre sí, a veces se habla de uno, de dos, o incluso de los tres, siempre muy bien aderezados por la música, hecho intachablemente conseguido tanto por los músicos como por la propia P.J.. Muy importante el modo de cantar cada uno de ellos, nunca aleatoriamente, pero siempre cambiante, dependiendo tanto del tono de la canción como del tema que se aborda; susurros al final de Down by the Water, como producto del subconsciente que tortura a la madre sin hija, gritos de rabia en Long Sanke Moan, grave y valiente en To Bring you My Love, después de todas las penurias que ha pasado hasta llegar hasta el momento de entregar todo su amor, al igual que en Meet Ze Monstra, tenue y misteriosa en Working for the Man, desconsolada en C’mon Billy o Send His Love to Me y, finalmente, rematando el disco, grititos de desconcierto que plasman el deseo de encontrar un buen estado amoroso junto con la angustia de no tener la seguridad de tenerlo.
Después de este LP, P.J. Harvey estuvo unos años poco activa, sólo hizo una colaboración en el disco Murder Ballads, de Nick Cave, con quien parece que tuvo una apasionada historia de amor, para volver más tarde en una línea más rockera, siendo comparada con cantantes como Patti Smith, y después transitando distintos caminos musicales de modo excelente. Aún así, ya sea por la innovación del disco o por el impecable resultado del mismo, To Bring You My Love, es lo más destacado de su música y lo que más ha marcado su imagen y concepto ante la mayoría de sus fans.
Disco gótico y lleno de misterio, en ocasiones terrorífico, en el que P.J. dio rienda suelta a sus más ávidos temores, cambiando más adelante hacia otros lares con muy buenos resultados y, por fortuna, aún en el panorama musical, pero sin alcanzar el nivel de perfección de éste. Producción musical sublime en que todos los elementos están perfectamente unidos entre sí, estimulando exactamente las sensaciones pretendidas y hábilmente llevadas a término. La guinda que coloca este disco como uno de los mejores de los 90 es la portada, magnífica y del todo acorde con el contenido. Una joya.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 10/10
Publicado en http://www.crazyminds.es/

jueves, 26 de mayo de 2011

SOS 2011 (Murcia)




These New Puritans
            A medio camino entre el FIB y el Primavera Sound pero en miniatura y con un público de lo más variopinto, en el SOS de este año, ha habido actuaciones de todo tipo. Como es muy difícil estar en tantos sitios a la vez, y eso que el cartel no era amplísimo, la visión puede que esté un poco distorsionada, ya que la elección ha sido difícil en algunos casos y varias decisiones han sido tomadas dependiendo de la facilidad para ver a quien actuaba o si ya se le había visto antes en directo. En esta crónica se puede encontrar de todo: lo mejor, lo peor y lo visto de paso, esos conciertos presenciados a medias, ya que al ir de un sitio a otro siempre se ve algo de refilón.

Lo mejor de los dos días y lo primero que vi fue el concierto especial que ofrecieron These New Puritans con una orquesta de viento y un coro de quince niños dentro del auditorio. Estos elementos ya se encuentran en su álbum Hidden (2010), pero no tenían tanto protagonismo como en esta ocasión. Lo ejecutaron de principio a fin ante un público totalmente entregado, a veces demasiado ruidoso, y dicho acompañamiento musical y vocal no les eclipsó en absoluto, sino que dio más importancia a lo fabulosas que son estas canciones. Por si fuera poco, el hecho de tocar a cubierto hizo que sonara a las mil maravillas. Tal vez empezar por lo mejor fue perjudicial, ya que lo que vino detrás no estuvo mal del todo, pero para mí, nada a la altura de este prodigio acústico y también visual; letras como que las que decoran la portada del disco en las camisetas de los niños y una orquesta, siempre estéticamente agradable.
Editors

Es cierto que la actuación de Yann Tiersen me sorprendió muchísimo, ya que no esperaba un estilo tan original. Para mí siempre fue autor de bandas sonoras como la de la película Amelie y poco más, bendita ignorancia que a veces nos descubre auténticas joyas, como fue el caso. Temas muy especiales, Yan con distintos instrumentos en mano, violín sobre todo, y un sonido estupendo. Two Door Cinema Club, divertidos y correctos, aunque poco disfrutados, ya que fueron vistos de paso. MGMT, muy similares a su primer disco; dos temas, Kids y Time to Pretend le dan sentido, el resto canciones de relleno. Psicodelia ejecutora y decorativa en las proyecciones de fondo, sonido correcto pero nada que eleve al infinito. Y siguiendo con los descubrimientos festivaleros, una de las cosas más positivas de acudir a éstos, el caso de Trentemoller. Demasiado irregulares para mi gusto, pero llamó mi atención el hecho de que una canción fuera de tipo electrónico brutal y la siguiente melódica y con una femenina voz suave vestida de lentejuelas. Algún tema que te seduce por completo y que me pareció fabuloso y muy bien tocado. No fueron totalmente espectaculares, pero valió la pena verles. We Have Band, al igual que en el FIZ, buen concierto, la chica parece que esté un poco de adorno, pero queda estupenda, del todo bailables, correcta ejecución de todos sus temas y muy amables con el público, cualidad que siempre se aprecia. Maravillosos sueños, gustos satisfechos por el momento.

El sábado, Caribou DJ set para empezar, algo soso lo que pinchaba, más trance que otra cosa, aunque muy majo el chico. Mujeres bastante correctos, vistos el mediodía en el centro de la ciudad, zona peatonal (gran idea que se repitió el domingo, provechosa para los de los bares, el público y los organizadores del SOS), y de allí directos a los cabezas de cartel.

Suede
Estupendos White Lies, auque vistos de refilón, muy a mi pesar, y Editors una auténtica maravilla. Atuendo del cantante un poco desligado, la gorra le iba fatal con los pantalones de pinzas y la camisa, pero muy entregado, tocando tanto teclados como guitarra, bailando y tirándose por el suelo si hacía falta. Sonaron magníficos, y tienen canciones soberbias, aunque no todas, el único inconveniente. Y después de esperarlos con todas las ganas del mundo, como mucha gente, aunque sin crearme grandes expectativas, Suede salieron al escenario. Ganas le echaron, la elegancia se les salía por los codos, todos de negro, Brett Anderson con sus andróginos pasos de baile, la camisa desabrochada hasta el ombligo e incluso bajando a dar la mano y saludar al público en primera fila, y actitud seria y circunspecta del teclista, a veces guitarra, como hace tantos años, pero, a pesar de todo esto, el primer tema sonó fatal. Neutro, rebotando en los tímpanos, burdo y sonidos bajos entremezclados sin sentido es más o menos como se podría definir su sonido en escena; demasiado rústico para lo que siempre han sido. Intenté ver si era cuestión del lugar elegido como público, así que me acerqué por otro lado, y si es cierto que mejoró a lo largo del concierto (a veces pasa y los técnicos de sonido manipulan cosas que no están claras), no acabó de sonar fantástico. Por si esto fuera poco, la voz de Brett era mucho más grave que antaño, es decir, los gallitos que en algunos de sus temas quedaban tan bien a juego con su androginia, no se podían llevar a cabo. Es más, era como si las canciones fueran tocadas uno o dos tonos por debajo de lo que habían sido, ya que sonaban más pesadas y bastas de lo que las recuerdo. En fin, una pena, ya que es cierto que en el pasado hicieron conciertos fabulosos, aunque parece ser que esta insuficiencia vocal el Brett ocurría también de vez en cuado.

!!! (Chck Chck Chck), sin embargo, muy buena puesta en escena, sensacional sonido, chaqueta con bombillas rojas incluida después de haberse rebozado entre el público tirándose de cabeza sobre ellos, parte de la puesta en escena del líder Nic Offer (parece que tiene los tornillos flojos, lo cual es divertidísimo para un público fiel), pero para mi gusto, les faltan buenos temas, al igual que a Editors pero con más abundancia ya que su producción es menor. Haberlos, haylos, pero no muchos, y eso, junto a una repetición poco hipnotizante de los mismos ritmos de modo demasiado constante, no los hacen de mis favoritos. Eso sí, imposible no bailar con ellos pululando por allí y comprensible que gusten a mucha gente, ya que el público disfrutó de lo lindo.
Lori Meyers de pasada, una lástima, pero ya presenciado lo bien que tocan en directo y el DJ Tiga, música máquina para bailar aún más.

Standstill 
El remate de todo, al día siguiente, domingo, hora del aperitivo en la plaza peatonal atestada de bares donde se comen pinchos y se bebe vinito o cerveza, acústico del Dr. Chinarro y concierto de Standstill, los cuales habían hecho también su actuación especial en el auditorio en día anterior, según me informaron, de modo espléndido, al solete del mediodía. Me hubiera encantado verles por segunda vez, espero hacerlo cuando pasen por aquí el mes que viene. Gran despedida entre asistentes al SOS, familias murcianas y camareros atareadísimos. Muy agradable el concepto de festival: breve pero muchas cosas buenas y gran comodidad. Aparte de esto, ofrece otras cosas muy atractivas como conferencias interesantes, exposiciones de arte y este año coches de choque donde el año pasado había una carpa de circo, vaya, que a variedad no le gana nadie. Hay que volver.

sábado, 9 de abril de 2011

The Strokes -Angles (2011)


            Después de todo lo vivido con los discos anteriores de The Strokes y el tiempo que han tardado en realizar una nueva entrega de su música, es muy difícil abstenerse de esperar una gran obra y decepcionarse si esto no ocurre. Afortunadamente, no es el caso de Angles. Es cierto que le podríamos achacar algunos fallos o irregularidades, pero es un álbum bien hecho, con buenas canciones y fieles al estilo que les ha dado su merecida fama y reputación, aunque con pequeñas evoluciones. Estos cambios parecen venir de las experiencias de sus dos miembros más sobresalientes, Julian Casablancas y Albert Hammond Jr. en solitario, ya que algunos elementos nuevos que se aprecian en él como cierta psicodelia, algún teclado y unas guitarras más sofisticadas, suenan a algunos temas de los discos que hicieron por su cuenta, los cuales, excepto algunas canciones aisladas, no han sido nada sobresalientes, pero parece que han contribuido a una evolución musical, circunstancia muy apreciable en este disco.

En cualquier caso, intentando que las aficiones a su pasado no tengan una influencia negativa sobre la valoración de Angles, empezaremos por la parte negativa. En primer lugar, la portada resulta muy decepcionante. De colores fosforitos, muy poco relacionada con su estética habitual, y una lástima si nos ponemos a pensar en las anteriores. En segundo y último lugar, ya que estamos hablando de un buen disco, la presencia de ciertos cortes en él que yo calificaría como canciones “de relleno”. La primera vez que esto ocurrió a The Strokes fue en su penúltimo disco, First Impressions of Earth; inesperados temas que se podrían considerar como canciones nada buenas, asunto que no ocurría en los dos anteriores, pero totalmente compensado por una mayoría de las memorables, muy parecido a lo que ocurre en este Lp. Mirado con lupa, You’re so Right o Call me Back pueden ejemplificar este hecho. Aún así, indudable afirmar que encontramos canciones memorables en él, y vamos ya con la parte positiva, en una cantidad que nos permite hablar de un disco estupendo.

Para empezar, sorprendente Machu Pichu, tanto por el nombre como por su sonido, comienzo a lo “pseudo tropical”, muy alejado de ellos, pero que llega a su más puro estilo, tanto por los coros como por las guitarras posteriores. Seguimos con Under Cover of Darkness, canción que sacaron para estrenar el disco antes de que saliera al mercado, los Strokes en plena efervescencia, junto con You’re so Right, Taken for a Fool, Gratisfaction o Metabolism, temas muy fácilmente identificables con ellos, de lo mejorcito del álbum. Y luego vienen las evolucionadas que incluyen algún elemento antes extraño, ahora con posibilidades de quedarse; en Two Kinds of Happiness suena una ligera guitarra de fondo y coros al empezar,  poco habituales aunque reconocibles en cuanto suena Hammond a mitad de canción, al igual que los teclados con los que se inicia Games o la inusitada delicadeza en Life is Simple in the Moonlight, seguido por una guitarra detallista y suave. 

Personalmente, prefiero los más puros temas The Strokes mencionados anteriormente, pero es admirable que se hayan atrevido con cosas nuevas, que no quieran quedarse estancados haciendo lo mismo, aunque parece que les faltan unos pasos para que ciertas prácticas estén totalmente integradas en su estilo.
Magnífico disco. Si lo añadimos al resto de su repertorio en una buena selección, su actuación en el próximo FIB este verano, puede ser memorable.
Puntuación: 9/10